Migración a la Nube Privada: Guía Completa, Costes y Pasos (2026)
Tu factura de nube pública lleva tres trimestres subiendo y nadie sabe explicar por qué. O tienes un servidor con ocho años encima que cada reinicio se hace conteniendo la respiración.
Una migración a la nube privada es el traslado de servidores, aplicaciones y datos a hardware dedicado en exclusiva. Se estructura en cuatro fases —assessment, planning, deployment y optimization—, se completa habitualmente en semanas y, con replicación en caliente, la ventana de corte real se mide en minutos, sin impacto perceptible para los usuarios finales. El ahorro típico llega al 30 % frente al coste previo de hosting y el proyecto suele amortizarse dentro del primer año.
Lo que frena la decisión casi nunca es el precio: es que tocar producción da respeto. Es un miedo razonable, y también el motivo por el que muchas empresas pagan de más durante dos años más de la cuenta.
En Naranjatec trabajamos sobre infraestructura dedicada propia y con un proceso que ya hemos repetido decenas de veces. Esta guía es el mismo marco que usamos internamente para decidir si una migración cloud privada compensa. Úsalo con tus números.
¿Qué es la migración a la nube privada?
Migrar a la nube privada es trasladar servidores, aplicaciones y datos desde su ubicación actual —on-premise, hosting compartido o nube pública— a infraestructura dedicada en exclusiva a una sola empresa, sin perder servicio durante el proceso. En ese modelo, CPU, memoria, almacenamiento y red no se comparten con ningún otro cliente.
No es, por tanto, «un servidor tuyo en internet». Tú decides cómo está configurado, qué corre encima y en qué país están los datos.
Lo que la diferencia del on-premise clásico es que elimina la carga operativa. No necesitas comprar hierro, mantenerlo ni montar un equipo para garantizar disponibilidad 24/7. El proveedor gestiona la capa física; tú controlas todo lo que corre encima.
Lo que la diferencia de la nube pública es el aislamiento real. En nube pública compartes infraestructura con decenas de clientes —los famosos «vecinos ruidosos»— y tienes control limitado sobre dónde se alojan tus datos. Para una empresa con requisitos de rendimiento, seguridad o normativa, esa diferencia no es un detalle menor.
Diferencia entre nube privada, pública e híbrida
La diferencia está en quién usa el hardware: en nube privada es solo tu empresa, con rendimiento y coste predecibles; en nube pública se comparte con otros clientes, a cambio de escalabilidad ilimitada y pago por uso; en nube híbrida el núcleo crítico vive en privada y los picos se desbordan a pública.
Nube privada: control y aislamiento. Hardware dedicado en exclusiva para tu empresa. El rendimiento es predecible porque nadie más compite por los recursos, sabes en qué datacenter está cada dato, el coste es estable y el cumplimiento normativo se resuelve de forma directa. Escala en caliente dentro del nodo. Es el modelo indicado para datos sensibles, cargas críticas y requisitos regulatorios estrictos, y es lo que ofrecemos en Naranjatec.
Nube pública: escalabilidad y pago por uso. Los recursos se comparten con otros clientes, la escalabilidad es prácticamente ilimitada e inmediata y pagas por uso. A cambio, el rendimiento varía según la carga de los vecinos, el control sobre la localización de los datos es limitado y el coste a largo plazo puede dispararse. Encaja bien en picos puntuales y proyectos no críticos.
Nube híbrida: flexibilidad combinada. El grueso de tu operación vive en nube privada y desbordas a nube pública cuando hace falta capacidad extra. Mantienes rendimiento y control en el núcleo, con una base de coste fija y un componente variable para los picos. Es el modelo más recomendado para empresas medianas que quieren equilibrar coste, control y flexibilidad.
¿Cuándo tiene sentido migrar a nube privada?
Migrar a nube privada compensa cuando se dan dos o más de estas seis señales:
- La factura de nube pública lleva más de dos trimestres creciendo sin que el negocio haya crecido igual.
- Tienes hardware propio que se acerca al final de su vida útil y toca decidir si renuevas.
- Tu aplicación sufre latencias o caídas de rendimiento que no se explican por tu propio tráfico.
- Trabajas con datos sujetos a RGPD, NIS2, DORA o ENS y no tienes claro dónde están físicamente alojados.
- Tu equipo técnico dedica más tiempo a mantener infraestructura que a construir producto.
- El coste de licencias de virtualización se ha disparado en la última renovación.
Si dos o más te suenan, no hace falta que decidas nada todavía: hace falta que veas los números. Reserva 45 minutos con un ingeniero y repasamos tu inventario y tu factura actual. Sin compromiso y sin comercial de por medio.
Por qué las empresas están volviendo a la nube privada en 2026
Las empresas vuelven a la nube privada por tres razones concretas: los costes impredecibles de la nube pública una vez la carga se estabiliza, las subidas de precio del licenciamiento de virtualización tras la adquisición de VMware por Broadcom, y las exigencias de soberanía del dato que imponen DORA, NIS2 y el RGPD.
Durante una década el movimiento fue en una sola dirección: todo a la nube pública. Que una parte del mercado esté haciendo el camino inverso no es una moda; es la respuesta a esas tres presiones.
Costes impredecibles en nube pública
El coste de la nube pública se dispara después de la contratación, no en el precio de entrada. Los conceptos que engordan la factura son siempre los mismos: tráfico de salida, snapshots que nadie borra, IPs reservadas, licencias por core, planes de soporte y servicios gestionados que se contratan «temporalmente» y se quedan. Cuando la carga se estabiliza y ya no necesitas elasticidad, sigues pagando por tenerla.
El contexto de mercado acompaña. Según el informe de Gartner sobre el mercado cloud, el gasto mundial en servicios de cloud público podría superar los 723.000 millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual cercano al 21 %: más dependencia de este tipo de infraestructuras y más necesidad de optimizar costes a largo plazo.
Cambio de licenciamiento en virtualización: el efecto Broadcom
Tras la adquisición de VMware por Broadcom, el licenciamiento de virtualización empresarial pasó a suscripción, se empaquetó en bundles y subió de precio de forma significativa en las renovaciones. Muchas empresas con el presupuesto de infraestructura ya cerrado se encontraron con un coste que dejó de encajar.
Eso ha abierto la puerta a alternativas basadas en KVM, que es exactamente sobre lo que trabajamos: sin licencias por core, sin bundles obligatorios y sin depender de la política comercial de un único fabricante.
Soberanía del dato y normativa europea
DORA es de aplicación para el sector financiero desde enero de 2025 y exige control demostrable sobre los proveedores TIC críticos. NIS2 amplía las obligaciones de seguridad a muchos más sectores que su predecesora. Y el RGPD sigue siendo el marco de fondo de cualquier tratamiento de datos personales. Para los sectores afectados, la ubicación física del dato dejó de ser una preferencia y pasó a ser un requisito.
Para empresas que operan bajo estas normas —sanidad, finanzas, legal, educación, administración— tener los datos en centros de datos de la Unión Europea no es una opción bonita. Y una nube privada con infraestructura en la UE lo resuelve desde el primer día, sin acuerdos de transferencia internacional ni letra pequeña.
Ventajas de una nube privada para tu empresa
Una nube privada aporta cuatro ventajas medibles frente a la nube pública: rendimiento predecible porque el hardware no se comparte, trazabilidad del dato ante una auditoría, coste sin variables ocultas y ausencia de vendor lock-in. Estas son las cuatro, con el mecanismo que las hace ciertas.
Rendimiento predecible porque el hardware no se comparte. Los cores y el almacenamiento de tu nodo son tuyos: ningún otro cliente puede consumirlos. La aplicación responde igual un martes a las 4 de la mañana que un viernes en hora punta. El «noisy neighbor problem» de la nube pública no se mitiga aquí, sencillamente no puede ocurrir.
Ante una auditoría, respondes con un dato, no con una cláusula. Sabes en qué datacenter está cada byte, quién tiene acceso y bajo qué jurisdicción. Cuando el auditor pregunta dónde se procesan los datos personales, la respuesta es el nombre de una instalación concreta en la UE. No un anexo contractual sobre transferencias internacionales.
El coste deja de tener variables que no controlas. El modelo es pago por consumo real de CPU, RAM y almacenamiento. No hay factura por tráfico de salida, ni por snapshots olvidados, ni por el plan de soporte, ni por licencias por core: sobre KVM no existen. Puedes verlo en el simulador de tarifas. En la práctica, puedes presupuestar infraestructura a 12 meses vista y acertar.
Salir es posible, y eso importa aunque nunca salgas. La infraestructura es estándar: KVM, discos, red. No hay servicios propietarios que obliguen a reescribir la aplicación para marcharse. Es la diferencia entre quedarte con un proveedor porque te conviene y quedarte porque irte cuesta un proyecto de seis meses. Sin vendor lock-in, literalmente.
Cuánto cuesta una migración a la nube privada
El coste de una migración a la nube privada depende de cinco variables: volumen de datos y número de máquinas, complejidad de las dependencias, estrategia elegida por carga, requisitos de disponibilidad y presencia de software legacy. A eso se suma el coste recurrente de la infraestructura de destino. Con un ahorro que llega al 30 % sobre el hosting previo, el proyecto suele amortizarse dentro del primer año.
Es la pregunta que casi nadie responde en internet y la primera que hace cualquier dirección financiera. Aquí va el marco completo para calcularlo.
Factores que determinan el precio
Las cinco variables, en detalle:
El coste recurrente de la infraestructura de destino, en un modelo de pago por consumo real, depende de CPU, RAM y almacenamiento efectivamente utilizados.
TCO: nube privada vs. nube pública a 3 años
En un TCO a tres años, la nube pública suele ganar solo en el año 1; la nube privada gana a partir del momento en que la carga se estabiliza. El motivo es que en privada desaparecen cuatro partidas: compra y renovación de hardware, instalaciones, licencias por core —sobre KVM no existen— y los extras que en pública se facturan aparte.
Los conceptos que entran en juego en cada escenario:
En on-premise pagas la compra del hardware cada cuatro o cinco años, las licencias de virtualización —crecientes—, la electricidad, el espacio y la refrigeración, y el personal propio necesario para dar soporte. El coste de cómputo es amortización contable, pero el desembolso es real y va por delante.
En nube pública desaparecen el hardware y las instalaciones, pero aparecen conceptos que rara vez se presupuestan bien: el cómputo variable según uso, el tráfico de salida, los backups como servicio adicional y el plan de soporte 24/7 aparte. Las licencias van incluidas en el precio, pero también lo va el margen del proveedor.
En nube privada gestionada no hay compra de hardware ni renovación, ni instalaciones, ni licencias por core. El cómputo es fijo según consumo real, y el tráfico de salida, los backups con Acronis y el soporte 24/7 van incluidos en el servicio.
Si quieres tu comparativa a tres años, mándanos tu última factura de cloud y el inventario de máquinas. Te devolvemos el TCO con tus datos, no con una media del sector.
Cuándo se amortiza la migración
El ahorro en infraestructura llega a alcanzar el 30 % frente al coste previo de hosting, gracias a la eficiencia de los recursos dedicados. Con ese margen, el coste del proyecto de migración se recupera típicamente dentro del primer año de operación. Puedes ver cómo salieron los números en un caso real en nuestro caso de éxito con Punt.
El cálculo exacto se hace en la fase de assessment, con tus datos reales de consumo. Y si el ROI no cuadra, te lo decimos ahí y no seguimos. Hemos parado proyectos en esa fase: es mucho más barato para todos que descubrirlo tres meses después.
Estrategias de migración: las 6R aplicadas a la nube privada
Las 6R son las seis estrategias con las que se mueve cada carga: rehost (mover tal cual), replatform (mover actualizando un componente), refactor (rediseñar la aplicación), repurchase (sustituirla por otra solución), retire (apagarla) y retain (dejarla donde está). En migración a nube privada, rehost es la más habitual, porque el destino admite exactamente la misma configuración.
Rehost (lift and shift). Mover la máquina tal cual, sin tocar nada. La más rápida y la más frecuente. Aplica a la mayoría de servidores estables que solo necesitan mejor hardware.
Replatform. Mover aprovechando para actualizar algún componente: versión de base de datos, sistema operativo, capa de caché. Aplica cuando hay una mejora evidente y de bajo riesgo que se puede hacer de paso.
Refactor. Rediseñar la aplicación para aprovechar mejor la infraestructura. Aplica cuando la aplicación es un cuello de botella real del negocio y ya estaba en el plan modernizarla.
Repurchase. Sustituir la aplicación por una solución equivalente. Aplica cuando mantener el sistema propio cuesta más que licenciar una alternativa.
Retire. Apagar. En casi todos los assessments aparecen servidores que ya no sirven a nadie y que llevan años facturando. Aplica siempre que el inventario lo revele.
Retain. Dejar donde está, de momento. Aplica cuando hay una restricción de contrato, normativa o dependencia física que impide moverlo ahora.
La recomendación práctica: empieza con rehost para la mayoría, marca lo que se retira y deja el refactor para después de la migración. Mover y modernizar a la vez multiplica el riesgo sin acelerar el resultado.
Proceso de migración a la nube privada paso a paso
El proceso se estructura en cinco fases: assessment (inventario de cargas y dependencias), planning (diseño de arquitectura, red y almacenamiento), deployment (migración por oleadas con replicación en caliente), testing (validación con carga real) y optimization (ajuste de recursos y cierre del entorno origen). El conjunto se mide en semanas, no en meses.
Lo que hunde un proyecto no es el hardware ni la tecnología: es la falta de proceso. Estas son las mismas fases que aplicamos en cualquier puesta en marcha de cloud privado.
Assessment: inventario de cargas y dependencias
El assessment es la auditoría completa de tu infraestructura: qué servidores existen, qué aplicaciones corren en cada uno, qué dependencias hay entre ellas —siempre más de las que aparecen en el diagrama— y cuál es el consumo real de recursos. Es también donde se calcula el ROI y se asigna a cada carga su estrategia de las 6R.
Si el ROI no cuadra, es mejor saberlo aquí que tres meses después. Y la decisión por carga —¿la movemos tal cual, la optimizamos de paso o merece un rediseño?— condiciona todo el calendario posterior.
Planning: diseño de arquitectura, red y almacenamiento
El planning define tres cosas: qué se migra primero —normalmente lo menos crítico, para coger ritmo y confianza—, cómo se dimensiona el hardware para cubrir las necesidades actuales y el crecimiento previsto, y cuál es el plan de rollback si algo no sale como esperado.
Un planning bien hecho evita los dos errores más caros: sobredimensionar desde el primer día o quedarse corto a los tres meses. Y obliga a tomar decisiones antes de estar en medio del proceso, que es el peor momento para hacerlo.
Deployment: migración por oleadas
En el deployment los VPS se replican en caliente con KVM y Virtualizor: la ventana de mantenimiento es mínima y en la mayoría de casos los usuarios finales no perciben nada. Cada servicio se valida en destino antes de redirigir el tráfico, y el Shadow Copy activo permite un rollback inmediato —no en horas: en minutos.
No es «copiar y rezar». Cada oleada es independiente, se valida por separado y es reversible por sí sola.
Testing y validación
En testing se prueba cada servicio con carga real antes de darlo por migrado, se validan las dependencias entre aplicaciones y se ejecutan los procesos batch al menos una vez en el nuevo entorno. Lo detallamos más abajo, porque es la fase que más se recorta y la que menos se debería recortar.
Optimization: ajuste y cierre del entorno origen
La optimization ajusta el consumo real a las necesidades del negocio, activa la monitorización, configura los backups automáticos con Acronis y verifica que todo lo definido en el planning funciona como se esperaba. El entorno origen se cierra al final de esta fase, nunca antes.
Migrar no es llegar y desaparecer. Es también cuando aparecen las ganancias que nadie anticipó: una aplicación que respondía lenta por llevar años en hardware envejecido, ahora con NVMe y más cores disponibles, vuela.
¿Cuánto downtime implica una migración? Así se migra sin cortar el servicio
La ventana real de corte se mide en minutos, no en horas, y en muchos casos es imperceptible para el usuario final. Lo hacen posible cinco mecanismos: replicación en caliente, migración por oleadas, validación previa al cambio de tráfico, Shadow Copy con rollback inmediato y ventana coordinada para las cargas que sí requieren corte.
Es la primera objeción de casi cualquier responsable de sistemas, y con razón: el coste de una hora de caída en producción suele superar con mucho el coste del proyecto. Así funciona cada mecanismo:
Replicación en caliente. El VPS se copia al entorno de destino mientras sigue funcionando en origen. Cuando la copia está sincronizada, solo queda un último delta por transferir.
Migración por oleadas. No se mueve todo el mismo día. Se empieza por lo menos crítico, se valida, y se avanza. Cada oleada es independiente y reversible.
Validación previa al cambio de tráfico. El servicio se levanta y se prueba en destino antes de que ningún usuario lo toque. El corte solo ocurre cuando ya sabemos que funciona.
Shadow Copy y rollback inmediato. Si algo no cuadra tras el cambio, se vuelve al origen en minutos. No hay que restaurar un backup ni improvisar.
Ventana coordinada. Para las cargas donde sí hace falta un corte, se programa en el momento de menor tráfico y se comunica con antelación a todo el equipo y a los usuarios afectados.
Riesgos y errores comunes en una migración cloud (y cómo evitarlos)
Los siete errores que convierten una migración en un incidente de producción son: migrar sin inventario previo de dependencias (el más caro y frecuente), no documentar el estado actual, no comunicar el plan al equipo, subdimensionar red o almacenamiento, cerrar el entorno origen demasiado pronto, no validar la recuperación ante desastres y no monitorizar los primeros días.
Uno por uno, con la forma de evitarlos:
Migrar sin inventario previo de dependencias. Siempre hay una aplicación que llama a otra por IP fija, un cron que depende de un montaje de red o un servicio que nadie sabía que existía. Se evita con un assessment completo, sin atajos.
No documentar el estado actual antes de tocar nada. Capturas de configuración, versiones de software, reglas de firewall, volúmenes de datos. Si algo falla y hay que revertir, esa documentación es lo que permite hacerlo en minutos en lugar de horas.
No comunicar el plan a todo el equipo. Las migraciones fallan muchas veces no por problemas técnicos, sino porque alguien no sabía que ese servidor estaba en la lista o porque nadie avisó a los usuarios de la ventana de mantenimiento. La comunicación es infraestructura, también.
Subdimensionar la red o el almacenamiento. El cómputo se ajusta fácil; la red y el almacenamiento, no tanto. Un dimensionado corto en IOPS se nota justo cuando llega la carga real.
Cerrar el entorno origen demasiado pronto. Hasta que no tienes al menos una semana de producción estable en el nuevo entorno, el origen sigue siendo tu red de seguridad. La prisa por «limpiar» ha causado más de un problema evitable.
No validar la recuperación ante desastres. Que los backups se creen no significa que se puedan restaurar. Si no has hecho una restauración de prueba, no tienes backups: tienes ficheros.
No monitorizar activamente los primeros días. Los problemas post-migración raramente aparecen en la primera hora. Aparecen con carga real, cuando se ejecuta un proceso nocturno que nadie recordaba o cuando un usuario hace algo que en pruebas nadie probó.
Pruebas exhaustivas después de la migración
Después de migrar hay que validar cuatro cosas: cada servicio con carga real, la comunicación entre aplicaciones —no solo que cada una arranca, sino que se hablan entre sí—, la ejecución de los procesos batch y nocturnos al menos una vez en el nuevo entorno, y que los backups se pueden recuperar, no solo crear.
Un período de observación activa de 48 a 72 horas con monitorización 24/7 no es paranoia: es lo que permite dormir tranquilo. Y es exactamente la parte que más se abrevia cuando hay presión por cerrar el proyecto.
Checklist de migración a la nube privada
Este es el checklist completo en tres bloques: 9 puntos antes de migrar, 6 durante y 8 después. Es el mismo que entregamos cumplimentado en la fase de assessment.
Antes de migrar
- Inventario completo de servidores, aplicaciones y versiones
- Mapa de dependencias entre servicios
- Medición del consumo real de CPU, RAM, almacenamiento e IOPS
- Estrategia (6R) asignada a cada carga
- Cálculo de TCO y ROI del proyecto
- Dimensionado del entorno de destino, con margen de crecimiento
- Plan de rollback documentado
- Documentación del estado actual: configuraciones, firewall, DNS, certificados
- Calendario de oleadas comunicado a todo el equipo y a los usuarios
Durante la migración
- Backup verificado del origen antes de cada oleada
- Replicación en caliente activa y sincronizada
- Validación de cada servicio en destino antes de redirigir tráfico
- TTL de DNS reducido con antelación
- Shadow Copy activo durante todo el cambio
- Punto de decisión go / no-go por oleada
Después de la migración
- Pruebas de carga real por servicio
- Validación de comunicación entre aplicaciones
- Ejecución de procesos batch y nocturnos
- Prueba de restauración de backup, no solo de creación
- Monitorización activa 48-72 h
- Ajuste de recursos al consumo real
- Entorno origen mantenido al menos una semana
- Documentación final entregada
Qué se migra: infraestructura, servidores y aplicaciones
Los cuatro perfiles de carga que más se migran a nube privada son plataformas eCommerce, sitios web de alto tráfico, soluciones legacy y bases de datos. Cada uno se mueve con una estrategia distinta: las bases de datos son las que más atención requieren, y el legacy el que más se beneficia del hypervisor dedicado.
[H3] Migración de plataformas eCommerce
Las tiendas online tienen un problema específico: el tráfico es impredecible y los picos de carga coinciden exactamente con los momentos en que menos te puedes permitir una caída. Black Friday, lanzamientos, campañas de email marketing que funcionan mejor de lo esperado.
En infraestructura compartida, esos picos dependen de cuántos vecinos tengan el mismo problema al mismo tiempo. Con hardware dedicado, los recursos están disponibles cuando los necesitas, sin negociación.
Migración de sitios web de alto tráfico
En portales de contenido, plataformas con base de usuarios amplia y servicios con SLA exigentes, la latencia predecible no es un lujo: es parte del producto.
La conexión directa a AMS-IX y el doble enlace de fibra de 10 Gbps de nuestros centros de datos no son datos de marketing: son los que determinan que una petición tarde 20 ms o 200 ms para un usuario en Europa.
Migración de soluciones tradicionales y legacy
Los sistemas legacy se migran manteniendo su configuración actual gracias al hypervisor dedicado, que admite versiones de software sin soporte en ninguna nube pública moderna. Son los más complicados sobre el papel y los que más alivio generan cuando la migración termina.
No hace falta migrar y modernizar al mismo tiempo: primero mueves, luego optimizas, en el orden que el negocio pueda asumir.
Migración de bases de datos
La migración de bases de datos se hace con replicación previa y un cambio de maestro coordinado, verificando integridad antes y después, y con una ventana de rollback definida. Es la carga que más atención requiere, porque el corte tiene que ser limpio y la consistencia no admite matices.
Beneficios de migrar a la nube privada con Naranjatec
- Hasta un 30 % menos en costes de hosting. No por descuento comercial, sino porque los recursos dedicados se aprovechan mejor que los compartidos y desaparecen los conceptos que engordan la factura en cloud público.
- Menos horas de tu equipo dedicadas a sostener infraestructura. Nosotros gestionamos la capa física, la monitorización y los backups. Tu gente deja de apagar fuegos de hardware.
- Sin caídas en picos de tráfico. Los recursos del nodo están reservados. Un Black Friday no compite con el Black Friday de otro cliente.
- Hablas con el ingeniero, no con un ticket. El equipo que hace tu migración es el mismo que te atiende después. Sin niveles de escalado ni explicar el problema tres veces.
- Conectividad y backup de nivel datacenter. Conexión directa a AMS-IX, doble enlace de fibra de 10 Gbps y copias de seguridad gestionadas con Acronis, con retención automática de los últimos 7 días y las últimas 4 semanas de cada VPS. Incluido, no como extra.
- Datos en la Unión Europea. Infraestructura en centros de datos europeos, sin transferencias internacionales que justificar ante una auditoría.
- Sin licencias por core. Virtualización sobre KVM: lo que decida Broadcom el año que viene no afecta a tu presupuesto.
Optimización post-migración: escalabilidad, backup y monitorización 24/7
Tras la migración, la plataforma permite escalabilidad instantánea: añadir CPU y RAM en caliente, sin reiniciar los VPS ni interrumpir procesos en ejecución. Los backups con Acronis se conservan automáticamente los últimos 7 días y las últimas 4 semanas de cada VPS, y la monitorización es 24/7.
Cada nodo cuenta con recursos dedicados y control total de la infraestructura, con conexión directa a AMS-IX y doble enlace de fibra de 10 Gbps, lo que garantiza alta capacidad de red y estabilidad.
En conjunto, estas capacidades permiten mantener un entorno estable y con rendimiento predecible, mientras los equipos técnicos se centran en tareas estratégicas. Encontrarás más detalles técnicos en nuestro blog de infraestructura.
Preguntas frecuentes sobre la migración a la nube privada
¿Qué es un servicio cloud privada?
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Hardware dedicado en exclusiva a tu empresa, gestionado como cloud: pago por consumo, escalabilidad en caliente, backups automáticos y soporte incluido. Sin los costes de mantener infraestructura propia ni las limitaciones de compartir recursos con otros.
¿Cuánto dura una migración?
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El proyecto completo, desde el assessment hasta el cierre del entorno origen, se mide en semanas. La ventana de mantenimiento por carga suele ser de pocas horas gracias a la replicación en caliente, y la mayoría de proyectos no genera impacto perceptible para los usuarios finales.
¿Cuánto cuesta migrar a la nube privada?
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Depende del número de máquinas, el volumen de datos, la complejidad de las dependencias y los requisitos de disponibilidad. Lo relevante es el TCO a tres años: con un ahorro que puede llegar al 30 % en costes de hosting, el proyecto suele amortizarse dentro del primer año. Puedes estimar el coste recurrente en el simulador de tarifas; el cálculo exacto se hace en el assessment.
¿Hay riesgo de perder datos?
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Con Shadow Copy activo y rollback garantizado, el riesgo es prácticamente nulo. La mejor garantía sigue siendo un plan documentado antes de empezar.
¿Puedo volver atrás si no funciona?
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Sí. El entorno origen se mantiene activo durante toda la migración y al menos una semana después. El rollback es una decisión de minutos, no una restauración de emergencia.
¿Mis datos salen de España o de la Unión Europea?
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No. La infraestructura está alojada en centros de datos de la Unión Europea, lo que resuelve los requisitos de RGPD, NIS2 y DORA sin acuerdos de transferencia internacional.
¿Necesito un equipo IT propio para gestionar la migración al cloud privado?
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No. Nosotros gestionamos la capa física, la monitorización y los backups. Tu equipo mantiene el control de lo que corre encima, sin la carga operativa de sostener la infraestructura.
El siguiente paso: el assessment
El assessment es el punto de partida de cualquier migración: inventario de servidores y dependencias, medición del consumo real, cálculo de TCO a tres años y una recomendación clara sobre si migrar compensa. Se resuelve en una primera llamada de 45 minutos con un ingeniero, sin compromiso.
Si sale que no te compensa, te lo decimos y ahí acaba la conversación. Preferimos perder un proyecto que meter a un cliente en una migración que no necesita.
Sin comercial y sin presentación de empresa: traes tu factura actual y tu inventario, y sales sabiendo si esto tiene sentido para ti. Si prefieres ver antes cómo trabajamos, echa un vistazo a un caso de éxito real o a nuestro proceso de puesta en marcha.